No, definitivamente no es el típico diario...
El Diario de Vida: una bitácora de aprendizaje diario; un diario reflexivo en donde la persona escribe de forma sistemática el proceso que está realizando, un espacio donde se reflejan pensamientos, sentimientos, relaciones con otras disciplinas o experiencias de vida cotidiana que permite tomar conciencia de los procesos, actividad que por el mundo acelerado que vivimos, ha quedado en el cajón de los recuerdos.
Tal y como cita Waldman (2012) el diario de vida facilita recopilar aspectos del aprendizaje diario que propician la metacognición, auto-reflexión, re-significación y re-lectura para favorer el diálogo interior. En mi opinión, es importante tomar un tiempo para “escucharnos” y también para “hablar” con el “yo” interno; entablar un diálogo, ordenar los pensamientos, aquellas ideas diarias que bombardean nuestro cerebro y que junto con la experiencia previa otorga nuevos significados, re-produce conceptos, vivencias, experiencias, determinando por tanto, nuestros actos, nuestro pasado, presente y futuro. Entonces es hora de reflexionar, de analizar y cuestionarnos; de sentarnos frente al “espejo” ante el mejor juez: nosotros mismos. Es ahí en donde brotan los cuestionamientos; hasta qué punto las ideas y palabras, positivas o negativas han influido para llevarme al momento que actualmente vivo. ¿Estoy satisfecha con quién soy en este momento? ¿En qué medida mis buenas y malas experiencias me han llevado hasta donde estoy en el camino de la vida, del aprendizaje? Si yo hubiera asumido otra actitud frente a los retos vividos ¿sería mejor persona, más capaz? Es así que, el diario de vida facilita la descripción, narración, argumentación de hechos, opiniones e inferencias en el diario acontecer de la existencia ya que propicia recordar hechos, situaciones; reconocer, observar y auto-observar, percibir y describir emociones, llegar hasta la raíz de éstas y los sentimientos; recuperar trasfondos, contextualizar mi presente con base en el pasado; definir posturas y asumirlas; reconocer actitudes y llevar a la toma de decisiones.
Considero que el diario de vida comparte diversos aspectos con la bitácora COL (Campirán, 2000) ya que mejora también las habilidades de la redacción sobre aspectos fundamentales de vida y aprendizaje como: qué paso, qué sentí y qué aprendí. Preguntas tan sencillas pero a la vez tan complejas, claves en la historia de vida. Y es aquí donde señalo como ejemplo la bitácora de un marinero; sin ésta, navegaríamos sin rumbo, a la deriva. Rubem Alves señala que es importante escuchar, hacerlo realmente; no limitarnos a oír. ¿Cuántas veces y en qué situaciones he sido un sujeto pasivo? ¿Cuántas veces he sido como barro fresco disponible a ser moldeado a gusto de otros? Entonces, no es hasta el momento de reflexión y enfrentamiento con el “yo” en el diario de vida y aprendizaje que es posible cambiar conceptos y patrones de vida, formas de reaccionar y accionar. Es sencillo asumir una situación cómoda frente al diario vivir pero en realidad no es hasta el momento en que realmente existe autoanálisis que se plantean contextos y se da soluciones verdaderas, no a medias, a través del diario de vida pues éste propicia re-significar.
Pienso que el diario de vida debe ser para cada individuo como esa píldora de vitamina diaria, que da soporte, nutre, alienta a seguir, a mantenernos bien, disponibles, receptivos a lograr que cada respiro de vida tenga un significado nuevo en nuestro existir. Creo que si todos asumiéramos el compromiso real de registrar nuestro acontecer en el diario de vida, lograríamos un lugar mejor para vivir, en armonía y sintonía con el medio que nos rodea pero, sobre todo con nosotros mismos.
Difiero un tanto de aquellos que piensan que la vida se toma como llega…creo que es mejor planear en la medida de lo posible, retomar lo bueno del pasado para vivir el presente y mejorar el futuro. Si bien, la vida tiene diversas etapas, creo firmemente en el dicho popular que reza: “Aprender a bailar bajo la lluvia” pero yo agregaría que es mejor bailar bajo la lluvia y con granizo pero con un buen impermeable y unas botas bien puestas para pisar fuerte, sin miedo y con mucha pero mucha decisión.
El diario de vida es una opción que ampliamente recomiendo y de paso nos permite mejorar nuestras habilidades de lectura y escritura por si fuera poco. Espero que los creadores de aplicaciones en teléfonos inteligentes y tabletas pronto pero muy pronto se les “prenda el foco” y piensen en una aplicación que nos facilite el registro del diario vivir; pienso, sería un éxito; mientras tanto: “arrastrar el lápiz” …o el cursor.
Referencias
Campirán, A. (2000) La Bitácora COL. En: Campirán, A. Estrategias didácticas. En: Campirán, A. et al. (Comps.) Habilidades de Pensamiento Crítico y Creativo. Antología para el Área Básica. NME-UV. Xalapa: Universidad Veracruzana. pp. 35-44.
Pessoa, F. (s/f) Escutatória. En Escola de Diálogo de São Paulo. http://escoladedialogo.com.br/escoladedialogo/index.php/escutatoria/ Fecha de consulta: 18-06-13.
Waldman, M. (2012) Foreword. The power of words. En: Gardner, A. Change your words, change your world. London: Hay House. pp. IX-XIII..
Me parece que el diario de vida y aprendizaje es una herramienta útil para cualquier persona, no solo porque permite describir acontecimientos que vivimos en un momento dado, sino que invita a la autoreflexión y crítica sobre nuestros actos, a medida que lo que podamos interpretar, nos invite al mejoramiento de nuestro desempeño en cualquier contexto en donde nos desenvolvamos. Marco.
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